martes, noviembre 07, 2006
RFID (RadioFrecuencyIDentification)
Esta mañana ha caido en mis manos un artículo bastante interesante en la revista on-line Engineer Live, sobre fabricación de etiquetas RFID de bajo coste a base de "imprimir" sus circuitos con "tintas" de polímeros especiales. Aun falta algún tiempo para que sea una realidad. Pero alrededor del mundo hay bastantes equipos tras esa meta de unas etiquetas RFID lo suficientemente baratas como para incorporarlas a casi cualquier artículo. Sustituyendo así a los actuales códigos de barras.
Las ventajas son muchas. Facilitando multitud de tediosas tareas de contar materiales. Por ejemplo: por fín podré dar solución a uno de los problemas que me ha estado persiguiendo en mi trabajo: conocer unos stocks de almacén fiables, sin que el personal que mueve las mercancias deba registrar cuidadosamente todas las entradas y las salidas. (Bastará con poner unos arcos lectores de tarjetas RFID en todas y cada una de las puertas del almacén; con detección del sentido de paso. Y, por fín, el ordenador podrá "contar" por si mismo los movimientos.) (Aunque, mucho me temo, que luego no se querrá hacer "semejante gasto"; e, intentando ahorrar, volveremos a tener movimientos no controlados a través de las puertas sin arcos lectores.)
Pero los peligros también pueden ser muchos ¿?. Ayer mismo leia en otro foro una pregunta sobre cómo desactivar una etiqueta RFID embebida en el interior de un artículo; (por ejemplo, "impresa" en el interior de la tela de una prenda o insertada dentro de la goma de la suela de unos zapatos). Y es que, en un futuro no muy lejano, al pasar por los arcos de cualquier tienda, almacén, puesto de control,... podrán "leernos" y saber todo lo que llevamos encima. Desde la marca de los canzonzillos que vestimos hasta el título de esa revista porno que llevamos dentro de la cartera.
Por cierto, entre las soluciones que se daban, habia una muy curiosa: "freir" la etiqueta RFID con la radiacción de un microondas. Eso sí, siempre y cuando el artículo no contuviera nada metálico; y teniendo la precaución de acompañarlo dentro del microondas con un vaso de agua.
Las ventajas son muchas. Facilitando multitud de tediosas tareas de contar materiales. Por ejemplo: por fín podré dar solución a uno de los problemas que me ha estado persiguiendo en mi trabajo: conocer unos stocks de almacén fiables, sin que el personal que mueve las mercancias deba registrar cuidadosamente todas las entradas y las salidas. (Bastará con poner unos arcos lectores de tarjetas RFID en todas y cada una de las puertas del almacén; con detección del sentido de paso. Y, por fín, el ordenador podrá "contar" por si mismo los movimientos.) (Aunque, mucho me temo, que luego no se querrá hacer "semejante gasto"; e, intentando ahorrar, volveremos a tener movimientos no controlados a través de las puertas sin arcos lectores.)
Pero los peligros también pueden ser muchos ¿?. Ayer mismo leia en otro foro una pregunta sobre cómo desactivar una etiqueta RFID embebida en el interior de un artículo; (por ejemplo, "impresa" en el interior de la tela de una prenda o insertada dentro de la goma de la suela de unos zapatos). Y es que, en un futuro no muy lejano, al pasar por los arcos de cualquier tienda, almacén, puesto de control,... podrán "leernos" y saber todo lo que llevamos encima. Desde la marca de los canzonzillos que vestimos hasta el título de esa revista porno que llevamos dentro de la cartera.
Por cierto, entre las soluciones que se daban, habia una muy curiosa: "freir" la etiqueta RFID con la radiacción de un microondas. Eso sí, siempre y cuando el artículo no contuviera nada metálico; y teniendo la precaución de acompañarlo dentro del microondas con un vaso de agua.